Familiares, amigos y vecinos despidieron a la niña de 10 años en Cajicá, en medio de un clamor por justicia.

Con profundo dolor y lágrimas, la comunidad de Cajicá, Cundinamarca, despidió a Valeria Afanador, la niña de 10 años con síndrome de Down que fue hallada muerta 18 días después de su desaparición.

Durante las honras fúnebres, su padre, Manuel Afanador, conmovió a los presentes con un emotivo discurso que reflejó la inocencia y alegría que representaba su hija.

“Aprendimos que en los niños no hay maldad, vimos que los niños son amor”, expresó Manuel, describiendo a Valeria como “un angelito” que lo hizo “muy feliz” y que, durante una década, se convirtió en su mundo.

Con la voz entrecortada, añadió:

“Con mi alma partida en pedazos, le devuelvo a Dios ese angelito que me mandó. Valeria de mi vida, la princesa que vino a pintar de mil colores mi vida, hoy se la entrego a Dios para que ilumine nuestra vida. Eternamente, vuela alto con Dios, vuela alto”.

Clamor de justicia

En medio del dolor, el padre de Valeria también elevó un llamado para que el crimen de su hija no quede impune.

“Estoy seguro de que todos ustedes orarán por justicia por Valeria, porque fue un hombre lleno de maldad quien nos la arrebató”, manifestó con firmeza.

La familia prometió honrar la memoria de la pequeña, asegurando que su recuerdo será la fuerza para seguir adelante.

La tragedia ha generado una ola de solidaridad en la región y ha reavivado la exigencia ciudadana de que las autoridades avancen con celeridad en el esclarecimiento del crimen.