El rugido del riff de Welcome to the Jungle, interpretado por Slash, marcó el inicio de una noche inolvidable para los fanáticos de Guns N’ Roses en Bogotá. Con un Axl Rose enérgico y carismático, la legendaria banda de rock californiana ofreció un espectáculo de más de tres horas en el recinto Vive Claro, donde repasaron casi cuatro décadas de carrera musical.

El concierto, que generó expectativa hasta último momento por el retraso en la aprobación de los permisos, finalmente se llevó a cabo bajo un cielo despejado y una luna brillante, desatando la emoción de miles de asistentes.

“Todos nuestros amigos colombianos están aquí”, exclamó Axl Rose, mientras recorría de lado a lado el escenario en una velada cargada de energía, nostalgia y guitarras afiladas.

Una noche de clásicos y homenaje a Ozzy Osbourne

El repertorio incluyó himnos como Mr. Brownstone, Chinese Democracy, Bad Obsession, It’s So Easy y Slither —un tema de Velvet Revolver—, además de momentos memorables como Rocket Queen, donde Slash y Richard Fortus deslumbraron con sus solos de guitarra.

Uno de los instantes más emotivos fue el homenaje a Ozzy Osbourne, fallecido el pasado 22 de julio. La banda interpretó potentes versiones de Never Say Die y Sabbath Bloody Sabbath, temas de Black Sabbath, en un gesto que fue ovacionado por el público.

La recta final del concierto estuvo marcada por una seguidilla de clásicos: Don’t Cry, Estranged, Knockin’ on Heaven’s Door, Sweet Child O’ Mine, November Rain, You Could Be Mine y Paradise City, con la que los Guns N’ Roses se despidieron entre aplausos y fuegos artificiales.

Protestas por ruido en barrios aledaños al recinto

Sin embargo, no todo fue júbilo. Mientras la multitud disfrutaba dentro del recinto, vecinos de los barrios Salitre El Greco y Pablo VI protagonizaron protestas por el exceso de ruido, que —según denunciaron— superó los 150 decibeles.

“No es justo que tengamos que soportar este ruido en una zona residencial y cerca de un hospital”, afirmó una vecina en declaraciones a Blu Radio.

Al mismo tiempo, decenas de personas que no lograron conseguir boleta se congregaron afuera del estadio para escuchar el concierto desde la distancia, algunos acompañados de bebidas y música. El ambiente se tensó cuando los manifestantes y los asistentes externos comenzaron a competir por quién hacía más ruido.

“No todos pueden pagar una entrada, así que venimos a disfrutar desde afuera. La música es de todos”, comentó uno de los fanáticos apostados en las calles cercanas.

Pese a las molestias vecinales, la presentación de Guns N’ Roses en Bogotá se consolidó como uno de los conciertos más esperados del año, recordando por qué la banda liderada por Axl Rose y Slash sigue siendo un ícono indiscutible del rock mundial.